crítica a una sociedad en decadencia

Personalmente creo que las ciudades actuales sufren un problema de desconexión con la naturaleza y el valor real de las cosas. Se crea un clima de artificialidad en el que se desconoce el origen de las cosas más básicas, como la comida, de dónde procede y el trabajo que se requiere para producirla. En las ciudades se encuentra de todo, sin estaciones, sin climas, sin regiones, sin límites. La moneda de cambio es una cifra, algo sencillo donde se resume el sudor de los productores, de los elaboradores, de los distribuidores; la lucha contra los elementos de las materias primas; la lucha que también realizan en competencia contra malas hierbas y pestes; los insumos necesarios para que se produzcan bien, crezcan, se protejan contra sus adversarios; el tiempo necesario para que crezcan, maduren y se puedan procesar; la inseguridad de tener una cosecha garantizada o de que el producto salga bien y las estadísticas de las pérdidas intrínsecas de cada producción; el transporte, la polución que este produce y el daño que ello ocasiona; la competencia del mercado y el establecimiento de precios con respecto a la producción y un largo etcétera de cosas que se me quedan en el tintero. ¿De verdad un simple precio puede resumir todo esto? Y sin tener que asociar los productos a la cara añeja de nadie, ya que simplemente los agarramos de una estantería y nos los llevamos en una bolsa de plástico que luego saldrá volando para acompañar a las gaviotas en sus vuelos circulares de aves de rapiña de los vertederos. Todo convenientemente empaquetado y listo para consumo. Aséptico.

Y es que la sociedad en que vivimos ya pasa de ser simplemente capitalista. Yo creo en el capitalismo y en que es el mejor de los males, pero el sistema actual es un sistema de consumo, y el consumismo es ya un capitalismo desenfrenado y sin control que me parece dañino, en el que lo principal es comprar algo, ya ni siquiera el tenerlo o utilizarlo. Las cosas han perdido valor, son meros caprichos, juguetes temporales y desechables, cualesquiera que sean las consecuencias de desecharlos. Si algo es barato, se compra. No importa si contamina, si se produjo en condiciones éticas y responsables, si es local o si hubo que transportarlo en avión desde el otro lado del mundo.

Y aparte de cómo desvirtúa las cosas al reducirlas a una mera cifra, el consumismo nos esclaviza dentro de un sistema en el que se precisa dinero para intercambiarlo por cosas que luego en realidad ni siquiera necesitamos, inmersos en una realidad alternativa y virtual de consumismo rampante en el que el comprar satisface porque es la acción para la cual hemos sido programados en el colegio y a todas horas mediante la publicidad en carteles, radio, televisión, prensa, Google, Facebook, internet en general, etc., pero que a la vez nos deja vacíos y necesitados por desviarnos de las verdaderas prioridades y por no proporcionar valores de solidaridad, ayuda al prójimo, cercanía, vecinalidad o propósito. Y el que haya gente que prefiera pagar dinero a ONGs antes que ayudar a su vecina anciana a cruzar la calle, y que también haya gente que prefiere comer mierda (casi literalmente) para gastar poco y poderse permitir zapatos y ropa de marca y el último modelo de smartphone sólo por cuestiones estéticas y sociales y vive con mala salud pero satisfecha con el papel que representa entre los amigos o el estrato social que ocupe, pues me parece paradójico y penoso.

No se, yo propongo una vuelta a la tierra, trabajando físicamente porque es necesario para producir comida y otros productos de primera necesidad y volver a una vida en comunidad, con ayudas y congregaciones vecinales para realizar los trabajos más duros y especializados como matanzas, erección de edificios, etc.

¿No os parece absurdo que estemos pagando precios absurdamente altos por la comida que se nos brinda en los comercios, cuando ni siquiera es de calidad ya que está empapada en químicos y viene del otro lado del país o del mundo, se recolecta cuando está verde para que resista mejor el transporte y además es de una variedad que sabe peor que las tradicionales pero se ve bonita y dura más tiempo en las estanterías, cuando a la vez es necesario que la agricultura esté subvencionada por el gobierno para que los agricultores puedan sobrevivir porque los precios de los químicos que utilizan para proteger y producir las semillas de variedades más productivas pero estériles que tienen que comprar cada año y que no pueden conservar, y de las ingentes cantidades de petróleo que necesitan para mover la maquinaria que les ayuda a recolectar todas esas semillas tan costosas de producir, son altos y cada vez mayores? No se, a mi sí.

Pero bueno, ahora me toca dejar de filosofar y volver a la realidad, porque si no pierdo el bus a Carate para poder entrar mañana temprano al Parque Nacional de Corcovado en la costa del Pacífico Sur en Costa Rica.

Hasta prontito,

j🙂

  1. #1 by srchinaski on 19/07/2012 - 10:33

    En muchas cosas estoy de acuerdo contigo. Pero lo cierto es que capitalismo y consumismo son una misma cosa. Fundamentalmente porque el primero se basa en el segundo. En alguna parte leí una vez que el capitalismo te crea dos necesidades allí donde sólo tenías una. Eso es una definición perfecta de consumismo. Por otro lado, hablar de capitalismo controlado es un oxímoron, como el hielo abrasador o el fuego helado de Quevedo. Porque el capitalismo se basa, precisamente, en el liberalismo, en la libre circulación de capital y por ende, en el derecho, por encima de todas las cosas, a la propiedad privada. No se puede llevar a cabo un capitalismo controlado, a no ser que vivas en una dictadura basada en un sistema pseudocomunista y te llames China.

    En muchas cosas estoy muy de acuerdo contigo, pero en otras, discrepo un poquito. Por ejemplo, el asunto de que la gente prefiera comer tal o cual cosa, para comprarse un smartphone, no deja de ser, en realidad, un sistema de valores. Y yo soy muy de fomentar que cada cual tenga el suyo. A mí me parece tan bien que unx coma patatas para comprarse una IPAD2, que que coma comida ecológica gourmet pero que vista del mercadillo o no tenga ADSL en casa. Tan respetable una cosa como la otra. Es más, ambas crean una imagen social, y no necesariamente -es mi modo de verlo- una mejor que la otra. Nos preocupa la imagen que damos porque somos seres sociales, vivimos en sociedad y de la imagen que tengan de mí lxs otrxs depende, en gran medida, mi éxito en “la manada”. Lo que a mí más me solivianta es que ese tipo de decisiones se toman sin reflexionar, sin pasarlas al consciente. Nos dejamos llevar por la masa X, por la masa Y o por la Z, sin hacer una reflexión más allá de lo que eso supone, sin “ser humanxs”, o lo que es lo mismo, sin pensar. Ahora bien, si después de reflexionar, decidimos tomar tal o cual camino, perfecto, pero ya habrá -dentro de lo posible- una decisión por nuestra parte, no una deriva.

    Y bueno, que menudo rollo te he metío!!!

    Nos vamos viendo/leyendo

    Besos peninsulares😉

    • #2 by chihuatepec on 21/07/2012 - 14:05

      Hola SrChinaski!
      ¡Qué bueno leer un comentario tan cabal, como todo lo que escribes! En realidad tienes razón en cuanto a las elecciones de cada uno, pero claro, también estoy totalmente de acuerdo contigo en que nuestras elecciones podrían, y casi deberían, ser algo más meditadas y teniendo en cuenta las consecuencias. Soy consciente de lo complicado que es el consumismo responsable, pero es que a día de hoy creo que muchas de las elecciones de consumo son más fruto del capricho y las necesidades creadas del márqueting que por necesidades reales.

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