cosas que pasan…

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Hace unos días me dejó de funcionar la banda magnética de mi tarjeta de crédito, con la que saco dinero de los cajeros para ir tirando en mi viaje. En un principio me cogió por sorpresa, claro, y me comencé a preocupar, pero después me dejé seducir por la idea de tener que salir adelante de todas formas, pensando en la gente que conozco que se gana la vida vendiendo artesanías, haciendo malabares en la calle o tocando música. Así que me paré a pensar en qué habilidades podría tener yo a las que sacarles provecho económico, y ya que mis talentos manuales y musicales son bastante nulos, decidí a ponerme a vender comida. No soy un gran chef, pero no le tengo miedo a los fogones, y además el cocinar para otros me motiva para intentar hacerlo bien, con mayores estándares que cuando cocino para mi mismo. ¿Pero qué puedo cocinar que a la gente le guste? Pues pensé en dulces y pasteles, que a todo el mundo gustan y son fáciles y rápidos de hacer, y en mi momento de mayor necesidad, cuando tenía que acumular una buena cantidad de dinero para el billete de Nicaragua a Guatemala, decidí cocinar una cena con un plato muy español, que además había estado practicando en distintas casas recientemente. Así que el menú de la noche iba a ser empanada de verduras con tortilla de patatas. La compra la hice con mis últimos $12 y la contribución de un comensal mexicano que se fió de mi lo suficiente como para pagarme su cena por adelantado. Órale que chido, el güey!🙂

el relleno de las empanadas y las papas y cebollas friendoseEl relleno de las empanadas y las cebollas con las papas cociéndose en el fuego.

Entré en la cocina como a las 2 de la tarde, y allí estuve hasta las 7, hora en la que iba a servirse la cena. Todo fue de maravilla, porque me había programado para tener todo listo a las 6, con lo que estuvo listo exactamente a las 7. Vendí 17 platos de comida, y eso me permitió pagarme la noche en el hostal y el billete de chicken bus hasta Guatemala. Eso sí, después de estas compras me quedé otra vez a cero, así que me puse a hornear. Hice pan de banano y caracoles de canela, que también conseguí vender, paseando de hostal en hostal y ofreciendo a todo el mundo que veía con pinta de goloso, jeje.

Así me pagué las otras dos noches que me quedaban en el hostal y conseguí $15 extra para poder pagarme los buses hasta San Marcos de Atitlán después de llegar a la Ciudad de Guatemala. Estuvo justo, y llegué con sólo Q15 (unos $2) de más, pero conseguí llegar, y lo que pasó cuando llegué ya es otra historia.

¿Y la moraleja de todo esto? Pues que siempre hay alternativas y soluciones para todo, y no hay que estresarse demasiado. Como les gusta decir en Costa Rica, las cosas no son más que Pura Vida!

las tortillasLas tortillas

el plato final ya compuestoEl plato final, con vajilla de lujo!😉

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  1. #1 by Vero on 05/05/2014 - 12:05

    Orale chico! Me alegro de verte pasarlo bien… y a la proxima que vengas, a ver si cocinas una de esas empanadas que saben a gloria y cuestan nada!

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